
Obey or Bleed
de Tessa Kelwyn
Tu corazón no elige de quién enamorarse…
- Género
- Romance
- Capítulos
- 30
- Estado
- Completada
- Lecturas
- 5,1 mil
18+Reseña de mydrama · · Actualizado
Lyra Ashen jamás pensó que podría llegar a sentir algo por un monstruo. Es una periodista inteligente, intrépida y entregada, con una misión: hundir a un gobernador corrupto, Pierce Leneghan, que tiene vínculos con la mafia. Está totalmente concentrada en destapar sus negocios turbios… hasta que lo ve en persona.
En cuanto Lyra posa la mirada en Pierce, no puede pensar con claridad. El Alpha siente al instante una atracción irresistible por la joven y ardiente periodista, y la reclama como su fated mate. Eso vuelve la misión casi insoportable para Lyra.
No puede resistirse a la conexión magnética con el poderoso Alpha. Así que ahora tiene que elegir: terminar lo que empezó o dejarse llevar por la ola de pasión y rendirse. Ya no ve a Pierce como un monstruo, sino como un hombre que la hace sentir como nunca antes.
Temas que aborda Obey or Bleed
👿 Enemies to lovers
🐺 Fated mates
⚜️ Mafia
🕊️ Segunda oportunidad
♥️ Razón contra sentimientos
Razones para leer Obey or Bleed
🔥 El poder de la mafia, que mantiene la tensión durante toda la historia
🐺 Un vínculo werewolf para los fans de lo paranormal
🎯 Una química innegable entre enemigos
Conoce a los protagonistas
🕵️♀️Lyra Ashen
Con la misión de destapar los secretos oscuros y los negocios sucios de Pierce Leneghan, nunca imaginó que podría enamorarse con tanta facilidad. Lyra se presenta al lector como una periodista inteligente, intrépida y apasionada que debe moverse dentro de la trampa en la que ha caído: elegir entre su misión o seguir a su corazón.
🧛♂️ Pierce Leneghan
Pierce aparece como un Alpha y un criminal que solo conoce el lado oscuro de la vida… hasta que conoce a Lyra. El corazón se le acelera al verla y no puede resistirse al vínculo del destino. A lo largo de la historia, Pierce irá cambiando y mostrará un lado vulnerable que las lectoras disfrutarán. “Pero ni siquiera los monstruos pueden sobrevivir sin un corazón latiendo dentro del pecho”. Esta maravillosa frase de Colleen Hover describe a la perfección al protagonista e invita a las lectoras a mirar más allá de su apariencia. Obey or Bleed será una gran elección para los fans del romance oscuro.
Obey or Bleed – Capítulo 1
POV de Lyra
Si el año pasado me hubieras dicho que acabaría medio desnuda, bailando para políticos sobones en un club clandestino de lujo y con un micrófono oculto encima, probablemente me habría atragantado con mi café helado y te habría llamado loco.
Pero aquí estamos. Mirando mi propio reflejo en el camerino de The Burning Sun, de esos clubes donde los secretos corren más rápido que el champán.
Me ajusté el sujetador negro de lentejuelas que apenas me cubría el pecho y me acomodé el tanga a juego, que no hacía absolutamente nada por mi dignidad. Un antifaz de terciopelo me rodeaba los ojos y me daba el anonimato justo para fingir que esta no era la peor idea de mi vida.
¿Y ese microfonito zumbando bajo el sujetador? Sí, se suponía que iba a hacerme sentir una espía temeraria. Spoiler: no funcionó.
—Tú puedes, Lyra —murmuré, intentando no ahogarme con mis propios nervios—. Solo baila. Graba al corrupto de mierda. Y lárgate de aquí.
Fácil, ¿no?
—Sala Tres —ladró una voz áspera. Uno de los porteros estaba en la puerta, con los brazos cruzados y la cara de piedra—. El gobernador te espera.
Se me cayó el estómago a los pies. Hora del show.
—Perfecto —dije con la sonrisa más falsa de la historia mientras pasaba a su lado contoneándome, clavando los tacones en el suelo como si fuera muy en serio.
El pasillo olía a puros caros, a demasiada colonia y a ego. Crucé una cortina de terciopelo y entré en la Sala Tres, alias el pozo VIP del pecado. Sofás de cuero rodeaban un pequeño escenario privado y, sentado justo en el centro como si fuera el dueño del mundo, estaba el gobernador Renshaw.
Pez gordo. Ego más gordo todavía. Acunaba un vaso de whisky como si no lo acabaran de pillar blanqueando millones, presuntamente.
Tres hombres más lo flanqueaban, todos inflados dentro de sus trajes, esforzándose demasiado por parecer importantes. Todos menos él. ¿El tipo del extremo del sofá? No se movía ni hablaba. Solo miraba.
Alto. Mandíbula afilada. Pelo negro peinado hacia atrás. Tenía una de esas caras que no se olvidan y, créeme, yo quería olvidarla. Porque en cuanto entré, sus ojos se clavaron en los míos como si acabara de meterme en la guarida de un león a cámara lenta.
No. No lo mires. Céntrate en Renshaw. Estás aquí por la misión.
Agarré la barra como si fuera lo único estable de la sala y obligué a mi cuerpo a moverse al ritmo que latía en los altavoces. Lento. Y sexy.
—Joder —murmuró uno de ellos—. Renshaw, ¿de dónde sacas a estas chicas?
—Es nueva —contestó el gobernador con una sonrisita—. Me gusta el antifaz. La hace parecer misteriosa y un poco peligrosa. —Qué mono. Qué original.
Me puse en cuclillas y gateé hacia delante, manteniendo la mirada en cualquiera menos en el pervertido de cara congelada que me observaba como si yo fuera su presa personal. Pero entonces… sí. Miré.
Su copa no se había movido y sus dedos no habían temblado. Pero esos ojos, azul hielo y ardiendo como un fuego lento, estaban fijos en mí como si yo acabara de susurrar un secreto que solo él podía oír. ¿Qué demonios le pasaba?
Céntrate, Lyra. Estás aquí por Renshaw. No por el tipo que parece capaz de partir cuellos y beber whisky caro al mismo tiempo.
Giré las caderas y gateé hasta el gobernador. Hora de subir la temperatura. Pasé una pierna por encima de su regazo, mis manos recorriendo su pecho, mis caderas moviéndose contra el bajo lento que retumbaba en las paredes. Contuvo el aliento y yo me incliné, rozándole la oreja con los labios.
Él sonrió de lado, demasiado satisfecho consigo mismo. —El cargamento llega el martes —le murmuró al tipo de al lado. Bingo.
—Va directo a…
—Alpha —lo interrumpió uno de los trajeados, mirando hacia el acechador de las sombras—. El italiano quiere hablar contigo después de esto.
¿Alpha? ¿Como nombre real? ¿Un nombre en clave?
No tuve tiempo de procesarlo porque algo dentro de mí, una fuerza estúpida y magnética, ya me estaba arrastrando de vuelta hacia él. Intenté seguir moviéndome sobre Renshaw, pero ahora se sentía forzado. Como si mi cuerpo supiera que estaba mirando en la dirección equivocada.
Mis ojos volvieron al que llamaban «Alpha».
Seguía sin moverse; solo se llevó la copa a los labios y bebió despacio, observándome con una mirada que me hizo vibrar la columna entera. De esas miradas que te desnudan mucho más que la ropa: te arrancan las excusas… las mentiras… las máscaras.
Me flaquearon las rodillas. Traidoras. Hambrientas de respuestas, de peligro o de algo a lo que ni siquiera sabía ponerle nombre. Me bajé del regazo del gobernador, ignorando su leve gruñido de protesta, y volví a bajar lentamente hasta el suelo.
Mis palmas besaron el escenario, mis caderas se mecieron al ritmo mientras me alejaba gateando del gobernador y me acercaba a él, al hombre cuyo nombre sabía a problemas y a poder.
Me detuve cuando estuve arrodillada justo entre sus piernas. Me dije que apartara la mirada. Que me hiciera la interesante. Pero no lo hice. Alcé la vista, directa a sus ojos, y entonces lo supe: había perdido cualquier juego que creyera estar jugando.
Él seguía sin decir una palabra, pero entonces se movió. Su mano avanzó, lenta y deliberada, y me agarró un puñado de pelo.
Sin tirar, sin hacerme daño. Lo justo para asegurarse de que no iba a ninguna parte. Su agarre era seguro. Definitivo. Posesivo de una forma que no preguntaba: declaraba.
Me quedé paralizada cuando se inclinó y me olió el cuello. Tomé aire de golpe. Mi cuerpo se bloqueó. Mi cerebro gritaba: levántate, corre, muérdelo, haz algo. Pero no hice nada.
Me quedé congelada en el sitio, con el calor floreciendo por mi cuello como una reacción química que no podía revertir.
Con la mano libre, metió los dedos en la chaqueta, sacó un fajo de billetes y me lo colocó contra el pecho. Justo entre mis senos. Sus nudillos me rozaron la piel como si lo hiciera a propósito. Como si cada movimiento fuera una amenaza disfrazada de caricia.
Entonces habló, muy bajito y muy cerca, como si su voz fuera un maldito secreto. —Qué mate tan hermosa.
Parpadeé. Con fuerza. ¿Mate? ¿Como… alma gemela? ¿Una especie de marca? ¿Jerga de secta superposesiva?
Antes de que pudiera decir nada, sus dedos abandonaron los billetes, subieron por mi piel y me tomó la barbilla, obligándome a mirarlo, como si apartar la vista ya no fuera una opción.
De cerca olía a humo, a especias y a algo más oscuro que no supe nombrar. Su pulgar rozó la comisura de mi boca y, por un instante, olvidé incluso por qué estaba allí.
—Volveremos a vernos —dijo. Entonces se levantó y me soltó, como si me devolviera a la gravedad.
Se alejó como si no acabara de poner mi noche del revés. Como si no hubiera cortocircuitado mi misión y recableado todo mi maldito sistema nervioso.
Y yo me quedé allí, de rodillas, con el corazón golpeándome la garganta y el cerebro negándose a reiniciar.
Sinopsis de Obey or Bleed
Ella se infiltro para desenmascarar a un gobernador corrupto. Termino siendo reclamada por un jefe de la mafia.
Lyra Ashen es una periodista aguda e independiente con un solo objetivo: derribar a un poderoso politico con lazos con el bajo mundo criminal. Pero su mision se desmorona en el momento en que se cruza con Pierce Leneghan, un criminal despiadado y Alfa dominante que la marca como su companera predestinada. Cuando escapar fracasa y la resistencia solo le deja moretones ademas de placer, el mundo de Lyra cae en espiral hacia la obsesion, el poder y el deseo.
Puede luchar contra el. Puede odiarlo. Juro que nunca se enamoraria de un monstruo como el. Pero los monstruos no besan asi, y probablemente tampoco sangran por ti.
Leer Obey or Bleed – Capítulo 1
POV de Lyra
Si me hubieras dicho el año pasado que estaría medio desnuda, bailando para políticos asquerosos en un club subterráneo elegante mientras llevaba un micrófono oculto, probablemente me habría atragantado con mi café helado y te habría llamado loca.
Pero aquí estamos. Mirando mi propio reflejo en el camerino de The Burning Sun, el tipo de club donde los secretos fluyen más rápido que el champán.
Tiré del sujetador negro de lentejuelas que apenas cubría mi pecho y ajusté la tanga a juego que no hacía absolutamente nada por mi dignidad. Una máscara de terciopelo abrazaba mis ojos, dándome apenas el suficiente anonimato para fingir que esto no era la peor idea que he tenido en mi vida.
¿Y ese pequeño micrófono zumbando bajo mi sujetador? Sí, se suponía que debía hacerme sentir como una espía ruda. Spoiler: no lo hacía.
"Puedes hacerlo, Lyra", murmuré, tratando de no ahogarme con mis propios nervios. "Solo baila. Graba al corrupto desgraciado. Sal de aquí."
¿Fácil, verdad?
"Habitación tres", ladró una voz ronca. Uno de los gorilas estaba en la puerta, brazos cruzados y cara de piedra. "El gobernador espera."
Mi estómago se hundió. Es hora del show.
"Perfecto", dije con la sonrisa más falsa conocida por la humanidad mientras desfilaba junto a él, los tacones clavándose en el piso como si fuera alguien de negocios.
El pasillo olía a cigarros caros, demasiado perfume y ego. Me deslicé por una cortina de terciopelo y entré en la Habitación Tres, también conocida como el foso VIP del pecado. Sofás de cuero rodeaban un pequeño escenario privado, y sentado justo en el centro como si fuera dueño del mundo estaba el gobernador Renshaw.
Pez gordo. Ego aún más grande. Sostenía un vaso de whisky como si no acabaran de pillarlo lavando millones, supuestamente.
Tropes
- Compañeros destinados
- Paranormal
- Segunda oportunidad
- Dark Romance
- Hombre lobo
- Proximidad forzada
- Mafia
- Compañera rechazada
- Candente